El Dr. Jerónimo Fernández Torrente, coordinador del Observatorio OMC contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias puesto en marcha recientemente por la OMC ha explicado a Médicos y Pacientes que “no somos la Santa Inquisición” y que esta iniciativa de “denunciar las pseudo terapias peligrosas” y a quienes las publicitan o las practican responde a “nuestra responsabilidad profesional y colegial médica con la salud y la seguridad de los ciudadanos”

Es consciente de que hasta ahora la profesión médica “no hemos sabido responder con contundencia ante este tipo de prácticas” pero tampoco desde otras profesiones, ni desde la Administración central y autonómica, a pesar de tener legislación suficiente para actuar contra este tipo de “prácticas que son absolutamente detestables y perjudiciales para la salud”, y que están en manos de charlatanes, intrusos y hasta de algún médico y sanitarios. Por ello, el primer paso de la OMC ha sido la creación de este Observatorio que recoge un análisis, ciertamente interpretativo y posiblemente mejorable, de las 139 terapias y técnicas no convencionales –referenciadas prácticamente todas en un documento del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad desde 2011-. En este Observatorio ya trabaja un grupo de expertos y técnicos, entre los cuales están también presidentes de colegios de médicos y representantes de asociaciones de pacientes. 

Este grupo ya está ultimando un informe de cerca de 100 “páginas web de pseudoterapias engañosas supuestamente sanitarias y de salud que consideramos más peligrosas” y que en los próximos días la OMC remitirá a la Fiscalía General del Estado, a los Ministerios de Sanidad y de Educación y al Defensor del Pueblo.

El Dr. Torrente explica que entre las pseudo terapias más peligrosas que recoge este documento están todas aquellas que tienen que ver con el ámbito de la denominada nueva medicina germánica, un método creado por Ryke Geerd Hamer, y las dos variantes de la biodescodificación y la bioneuroemoción, con muchos discípulos en España, que “engañan a la gente con falsas esperanzas de curación de todo tipo de enfermedades, desde el cáncer a la malaria, el sida o el autismo”. También personajes muy conocidos que practican con total impunidad el intrusismo sanitario y el lucro aprovechándose de la debilidad de los pacientes y venden productos prohibidos en España como el Clorito sódico – MMS- lejía de uso industrial diluida al 28% - con el falso mensaje de curación para el cáncer y otros procesos graves.

En el Observatorio de la OMC se referencian 139 TTNCs (Terapias y Técnicas no convencionales), no todas ellas pseudoterapias ni pseudociencias, ya que algunas pueden legítimamente y siendo correctamente utilizadas por profesionales adecuados, aportar bienestar y confort a las personas y a los pacientes y que no son objeto de crítica por parte de éste Observatorio OMC.

 Todas ellas están integradas en los cinco bloques en las que el Ministerio de Sanidad las divide, a saber: sistemas integrales y completos; sistemas de manipulación del cuerpo; sistemas de la mente –“los más peligrosos”, según el Dr. Torrente-; sistemas biológicos y sistemas de regulación de la energía como el reiki “que se ha infiltrado hasta en centros sanitarios de nuestro país”, hecho que considera “extrema gravedad” por la permisividad que demuestran ciertos gerentes de centros sanitarios públicos ya que no forma parte de la Cartera pública ( básica ni complementaria) de servicios del SNS, por la incoherencia que supone , por la falta de evidencia científica y por la incertidumbre que provoca en los restantes profesionales sanitarios y los pacientes y familiares que lo observan. 

“Nosotros no somos el Faro de Alejandría; no somos la Santa Inquisición; no nos dedicamos a denunciar terapias o técnicas que bien utilizadas aportan bienestar a los ciudadanos y a los pacientes cuando están con enfermedades graves y menos graves, como es el yoga, la música, los abrazos, las caricias, la oración, los masajes terapeúticos, la hidroterapia, balneoterapia o uso adecuado medicinal del agua marina ultrafiltrada en frío en ciertas patologías ,  ni la meditación trascendental, el uso de animales como terapia , etc. ya que adecuadamente utilizadas está reconocido que pueden aportar bienestar, pero el problema es que muchos de estos charlatanes, intrusos y gente que se dedican a engañar a  pacientes y a ciudadanos las utilizan como la antesala de otro tipo de falsas terapias bastante más peligrosas”.

La nueva medicina germánica, una de las más peligrosas 

El Dr. Torrente explica que la nueva medicina germánica, o método Hamer “es un engaño con alto componente sectario” y una de las más peligrosas”. “Trata de convencer a las personas de que no existen las bacterias, ni los virus, ni las células tumorales malignas y defienden que los procesos de enfermar y el cáncer es consecuencia de un conflicto emocional pasado, presente o futuro, que éstos falsos terapeutas e intrusos, pero también algunos de ellos médicos y de otras profesiones sanitarias, de forma vergonzante, han de resolver”.

Recuerda el caso de Hamer, quien en el año 1994 engañó alrededor de 3.000 pacientes de cáncer en España que dejaron la quimioterapia y muchos de ellos fallecieron. Fue denunciado y se fue Alemania, Italia y posteriormente a Francia, países en los que fue encarcelado; después regresó a España donde también fue condenado y encarcelado. En 2007 se estableció con varias de sus clínicas en Noruega.

“Lo curioso –resalta- es que,  después de dos décadas, estos hechos  se vuelvan a repetir y tenemos personajes muy conocidos, algunos de ellos médicos, que están denunciados, que hacen proselitismo de esta especie de pseudoterapia, pseudociencia”, la denominada nueva medicina germánica, que “ni es medicina, ni es nueva; es el engaño de toda la vida que, aparte del engaño, tiene un componente sectario porque el paciente abandona su tratamiento y se aparta de su entorno relacional porque le trasmiten que eso le dificultan la curación”.

Para el Dr. Torrente, las dos variantes, la biodescodificación y la bioneuroemoción, están también enmarcadas en la “teoría emocional de la enfermedad”, adjetivo amable que, según expone, utilizan para “infiltrarse” en ámbitos sanitarios, universitarios, académicos, culturales y sociales. 

Considera que las administraciones públicas, las  CCAA, las Consejerías de Sanidad, los ayuntamientos y, por supuesto, los colegios oficiales de médicos y los restantes colegios de las profesiones sanitarias, las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes y afectados, y sin duda nuestros representantes políticos, tienen una gran responsabilidad en denunciar e intentar terminar con todo éste universo oscuro y perjudicial pero, muchas veces, cuando estos personajes van a solicitar un local o hacer un curso  “el desconocimiento y la desinformación que existe sobre estas prácticas es lo que no levanta mayores sospechas”. 

 Por ello, considera que este Observatorio de la OMC es una excelente herramienta que está a disposición de quien quiera acceder a él entrando en la página web: http://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusism....

Es una gran herramienta “al menos, para que este tipo de personajes no te engañen con los títulos ni con sus actuaciones falaces disfrazadas de ciencia o de tratamiento efectivo contrastado”.

“Defendemos la medicina científica en las que están basados los sistemas públicos de salud, tanto en nuestro entorno europeo como en España”.

Es consciente de que la profesión médica, que representa a 245.000 médicos, no está exenta, como otros sectores profesionales, de personas que “no hacen lo que tienen que hacer y que se mueven por otro tipo de intereses que no son los puramente profesionales”. Pero asegura que “nosotros defendemos la medicina científica convencional, la medicina científica experimental, en la que están basados los sistemas públicos de salud en el entorno europeo y, por supuesto, en España, y que es nuestra obligación y responsabilidad defender porque es parte importante de nuestro Estado del bienestar”.

Añade que “no aceptamos ningún otro tipo de Medicina que no sea la Medicina científico experimental: la OMC no acepta los términos de: medicina cuántica, medicina germánica, medicina ortomolecular, medicina homeopática, medicina hipertérmica, medicina integrativa, medicina naturista, medicina antroposófica…” Para el Dr. Torrente, los adjetivos que llevan son “totalmente engañosos y falsos, que ocultan lo que son: pseudotécnicas o pseudoterapias no convencionales”. 

 El problema, en su opinión, es el vacío legal y la falta de información, algo de lo que se aprovechan muchos desaprensivos. Asegura que aunque hay profesionales y no profesionales que utilizan estas técnicas como experimentación, con buena intención, hay muchos otros que realmente “engañan a la gente diciendo que van a curar enfermedades importantes cuando no hay evidencia alguna”. 

Recuerda que tanto la Ley General de Sanidad como la Constitución española, el Código de Deontología Médica y el RD sobre publicidad en materia sanitaria y de salud pública prohíben en muchos de sus articulados, engañar a los ciudadanos y a los pacientes; prohíben medicamentos y procedimientos que no tienen evidencia contrastada y su utilización mediante engaños y existe una responsabilidad de las Administraciones públicas en todo ello. Estos desaprensivos “Se saltan a la torera –asegura- todo esto y otros elementos jurídico legales muy importantes como son el consentimiento informado o la protección del menor porque al paciente que accede a este tipo de terapias o técnicas no se le informa debidamente y por escrito de que muchas de ellas no tienen efecto ni evidencia alguna y que otras son peligrosas”.

 El Dr. Jerónimo Torrente pone sobre la mesa el tema de los menores y “la responsabilidad que tienen los padres que actúan, muchas veces, por desinformación”, y también la “responsabilidad de las autoridades y de los profesionales que hacen esto y están totalmente fuera de la Ley”.

Considera que estas pseudo terapias “deben someterse al rigor científico y de evidencia, algo que no hacen”. “Su estrategia de que el que está en contra tiene que demostrar por qué está en contra, es falaz y engañosa; se utiliza cuando no hay argumentos creíbles, ni científicos, ni experimentales, ni de seguridad de ninguna practica ni de ninguna técnica”, afirma. 

Manifiesta rotundo de que “cuando hablamos de productos ilegales, de prácticas como la nueva medicina germánica o el MMS que son altamente peligrosas, aquí no hay nada que demostrar y asegura que lo que hay que hacer es prohibirlas para evitar que esto “contamine a un Sistema de sanidad público excelente como tenemos en los países europeos y en España”. 

Finalmente, defiende que desde las organizaciones profesionales, académicas, administrativas, CCAA y también científicas “debemos responder con contundencia al desafío de este universo paracientífico y paramédico que es realmente perjudicial para la salud de los pueblos y para el Estado de bienestar”.

Fuente: medicosypacientes.com


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