La Dra. Dolores Braquehais, clínica del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) y responsable de la Unidad de Hospitalización Clínica Galatea, participará en el VII Congreso Nacional del PAIME y I Encuentro Latinoamericano, que se celebra los próximos 11 y 12 de mayo en Palma de Mallorca, para hablar de la incorporación de la perspectiva de género en este programa. Según destaca, en esta entrevista, aunque todavía no se ha incorporado la perpectiva de género en forma de terapias específicas, "sí se va incrementado la sensibilidad de los profesionales que atienden a los pacientes de tener en cuenta los aspectos relacionados con el género para mejorar la calidad de la escucha"

En esta entrevista, la Dra. Braquehais asegura que las diferencias en el comportamiento de hombres y mujeres médicos "cuando sufren malestar psíquico, es preciso tenerlas en cuenta si pretendemos abordar este malestar de forma integral".   

La Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC), junto al Colegio de Médicos de las Islas Baleares, organizan el VII Congreso Nacional del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) y I Encuentro Latinoamericano del PAIME bajo el lema “Cuidando de ti, cuidando de todos”. A través de su página web se puede acceder al formulario de inscripciones del Congreso.

-¿Por qué es importante incorporar la perspectiva de género al PAIME?

La creciente feminización de la profesión médica y la importancia de tener en cuenta cómo las cuestiones de género afectan a la presentación y manejo del malestar psíquico en los sujetos, en general, y a los médicos, en particular, son dos de los factores que contribuyen a poner de relevancia la importancia de este tema para todos los que trabajamos en el PAIME. 

En realidad, la perspectiva de género lleva tiempo formando parte de los abordajes específicos en el campo de la salud mental. Recordemos que la diferencia entre género y sexo se afianzó desde finales de los 70s del siglo pasado. Se usa el concepto de género como categoría de análisis que permite diferenciar el sexo (lo biológico) de lo socio-cultural (el género). La diferencia de roles (conductas, expectativas,…) asignados “culturalmente”  a uno u otro sexo pone de manifiesto la importancia de esta perspectiva.   

-¿Cómo ha evolucionado la incorporación de la mujer como paciente del PAIME?

Basándonos en los datos del PAIME de Barcelona (PAIMM), se ha ido incrementando el número de mujeres atendidas en el programa. Lo relevante no es sólo ese dato sino que las mujeres tienen menos dificultades a la hora de pedir ayuda cuando hay un problema mental y/o adictivo (hay un mayor porcentaje de petición de ayuda voluntaria que el de los hombres y lo hacen a edad más temprana que los varones) pero mejor pronóstico. Estos datos no son sólo de nuestro PAIME sino de otros programas internacionales para médicos. Por lo que respecta a los diagnósticos, son más frecuentes los trastornos afectivos y ansiosos en las mujeres y menos los cuadros de adicciones. 

- ¿Qué invisibilidades se producen en el PAIME si no se incorpora esta perspectiva?

 El trabajo del psiquiatra debe ser no sólo de “mirar” (por tanto, de “diagnosticar”) sino de “escuchar” y, en este sentido, la escucha del sufrimiento del otro, sea médico o no, se enriquece si incorporamos esa sensibilidad a cómo el “género” (que es un construcción mental, psicosocial, frente al sexo, determinado biológicamente) influye en la vivencia y el manejo del malestar psíquico. La visión del género no debe ser dicotómica sino que es útil incorporar la imagen del ying-yang oriental que es un pictograma dinámico, no lo olvidemos.

-¿Cuál es el contexto actual?

La perspectiva de género, a día de hoy, no se ha incorporado aún al PAIME en forma de terapias específicas pero sí se va incrementado la sensibilidad de los profesionales que atendemos a los pacientes PAIME en cuanto a la importancia de tener en cuenta los aspectos relacionados con el género para mejorar la calidad de nuestra “escucha”. Prueba de ello es el espacio que se le dedicó en las últimas Jornadas Clínicas PAIME celebradas a finales de 2016 en Madrid a este tema y que ha vuelto a ser propuesto como tema de interés en el Congreso PAIME que se celebra estos días en Mallorca. 

-En este ámbito, ¿cuál cree que serán las líneas de actuación a seguir en los próximos años? ¿Dónde se deberían centrar los esfuerzos?

Desde el punto de vista de investigación, sería interesante usar una metodología no cuantitativa (diferencias según sexo en la distribución de determinadas variables) sino cualitativa. Esta permitiría analizar las narrativas de los médicos con trastornos mentales y adictivos desde la perspectiva de género. Nuestro grupo de investigación (PAIMM de Barcelona) publicó precisamente el año pasado un estudio sobre las diferencias entre hombres y mujeres médico a la hora de pedir ayuda en nuestro programa. Este estudio podría enriquecerse con un análisis sobre los relatos de unos y otros sobre la vivencia de su problema. Porque, como decíamos, el sexo apela a las diferencias biológicas y el género es un concepto más amplio, ligado a la construcción mental (influida, sin duda, por lo socio-cultural).

El análisis sobre el papel del género en el afrontamiento del malestar no debería circunscribirse a los médicos que sufren sino a los médicos en general. Por ejemplo, el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) acaba de publicar un interesantísimo estudio sobre la conciliación familiar. Sería interesante, en línea con lo anterior, no sólo disponer de la descripción de los datos generales sino de los relatos de los sujetos estudiados teniendo en cuenta esta perspectiva de género, entre otras. 

Otro aspecto interesante es ver cómo los aspectos de género pueden influir a las conductas relacionadas con el cuidado propio en otros profesionales de la salud. La Fundación Galatea dispone a día de hoy de datos (que difundiremos en la presentación del Congreso) sobre las diferencias por sexos en cuanto a los hábitos de salud de distintos colectivos profesionales de Cataluña. 

Por lo que respecta a la parte clínica, sería importante incorporar algunas intervenciones psicoterapéuticas específicas (por ejemplo, a nivel grupal) donde se pudieran trabajar aspectos relacionados con el género y analizar después los resultados que se siguen una vez incorporadas esas intervenciones.   

-¿Cómo se puede garantizar una atención integral a los médicos enfermos? ¿Qué particularidades existen en la diferenciación de géneros?

En el PAIME sabemos que el médico no es sólo médico sino un sujeto que está presente con todas sus características sociales, culturales, personales… De ahí que no sólo se prime la atención meramente clínica sino que se propicie un abordaje integral. Hablando de lo que tengo más cerca, la participación de una trabajadora social en el equipo interdisciplinar que trabaja en la Clínica Galatea ha contribuido, de verdad, a que ese abordaje sea realmente integral.

Efectivamente, a tenor de lo observado a partir de nuestros datos, hemos encontrado diferencias en el comportamiento de hombres y mujeres médicos cuando sufren malestar psíquico que es preciso tener en cuenta si pretendemos abordar este malestar de forma integral.   

-¿Qué formación precisan los clínicos?

Tal y como decía Ortega y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia”. Los psiquiatras hemos tendido a obviar la importancia del contexto y también el funcionamiento de la mente (desde una vertiente más fenomenológica) fascinados por la investigación del cerebro.  

De alguna manera, rescatar la dimensión del contexto implica tener en cuenta cómo los relatos propios y los que nos envuelven van contribuyendo a la construcción de nuestra identidad. Podríamos aprovechar también lo que dice otro filósofo, el primer Wittgestein, “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Así que si amplío (a través de la formación) esos límites, siendo sensible a cuestiones como el género y a otras muchas más, mi capacidad de escucha puede mejorar. 

 Para descender a lo concreto, la reciente incorporación por parte de la Fundación Galatea de una plataforma de formación online podría facilitar la difusión de contenidos teóricos y prácticos que ayudaran tanto a los profesionales PAIME como a los médicos en general a adquirir competencias que mejoraran esa capacidad de escucha (propia y ajena) teniendo en cuenta la variable “género”. El uso de las nuevas tecnologías nos permite que el acceso a dicha formación sea más sencillo y que podamos llegar a más profesionales.

-En la prevención, diagnóstico y tratamiento ¿en qué medida influye la perspectiva de género? 

Es importante conocer los datos de cómo se “comportan” los pacientes si tenemos en cuenta la variable “sexo”. Este análisis junto con el abordaje de las narrativas que subyacen a las peticiones de ayuda nos permitirá ir “personalizando” las intervenciones clínicas. A nivel preventivo, también juega un papel importante el sexo. Prueba de ello son las diferencias que presentaremos sobre conductas relacionadas con la salud física y mental teniendo en cuenta esta variable.  

-¿Qué factores determinan que un médico enferme? ¿Qué diferencias existen en cuanto a género?

 Como hemos apuntado previamente, del análisis de los datos podemos extraer algunas líneas generales sobre cómo las mujeres y los hombres médicos se comportan al pedir ayuda al PAIME de Barcelona (PAIMM) pero es interesante ver que hay pocas diferencias respecto de otros programas internacionales (fundamentalmente, anglosajones) pese a que en estos la filosofía está menos orientada a facilitar la promoción voluntaria de ayuda.

Las mujeres médico tienen menos dificultades en pedir ayuda voluntariamente que los hombres, consultan con más frecuencia por problemas afectivos y ansiosos, la prevalencia de trastornos adictivos es menor (especialmente, en cuanto al alcohol) y tienen menos problemas disciplinarios relacionados con el trastorno mental y adictivo.

Fuente: medicosypacientes.com


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