El IV Congreso Nacional de Deontología Médica comienza este jueves en el Colegio de Médicos de Málaga y hasta el sábado abordará temas que acaparan el foco mediático, como la gestación por sustitución o la atención médica al final de la vida. En esta cita participará el Dr. Enrique Villanueva, presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC), que destaca que “la relación médico-paciente, presupuesto imprescindible para una medicina de calidad ética, no ha mejorado” y lamenta que “el consentimiento informado se administra todavía de forma defectuosa”

El Dr. Villanueva, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Granada durante 12 años y vocal de la Comisión Central de Deontología (CCD) de la OMC, que ahora preside, durante una década, además de ser presidente de la Comisión Nacional de Medicina Legal y Forense, será el encargado de impartir la conferencia de clausura, en la que tratará el principio de autonomía del paciente.

Además, la cita analizará asuntos sobre los que la CCD se ha posicionado, como el mencionado del final de la vida, el impacto de los errores médicos o los aspectos deontológicos de la publicidad médica, entre otros. 

¿Cuáles son sus expectativas de cara al IV Congreso de Deontología Médica?

Mis expectativas son excelentes. El congreso será un éxito. Las directrices que se tomaron hace ya cuatro años para los congresos de Deontología dieron fruto desde el principio. Una buena organización, pilotada por personas competentes y con experiencia. Un buen comité científico, que seleccione temas y ponentes atractivos, y la posibilidad de que los participantes aprendan y sobre todo puedan comunicar aquello que han elaborado e investigado y finalmente y no menos importante, algo que los médicos siempre han sabido hacer, conjugar el trabajo con la diversión. 

En este congreso todo eso está magistralmente conjugado de la mano de sus dos gestores, el Dr. Fernández-Crehuet al timón y el Dr. Manuel García del Rio al mando del velamen.

¿La ética médica está cada vez más presente en la sociedad?

Me gustaría creer que es así, pero no estoy muy seguro. No se puede confundir ética y derecho. El derecho médico sí que está muy presente en la sociedad y cada vez más los pacientes reclaman estos derechos, pero anudados a estos derechos van contenidos y respuestas éticas, que no se exigen en igual medida. 

La relación médico-paciente no ha mejorado, la relación de mutua confianza, presupuesto imprescindible para una medicina de calidad ética, no ha mejorado, el respeto mutuo a la privacidad es de baja calidad. 

Ha mejorado y mucho el respeto de los médicos a la libertad de los pacientes para elegir, para respetar sus decisiones, para no discriminar, pero el consentimiento informado se administra todavía de forma defectuosa. 

Por parte de los pacientes, la tolerancia a la frustración es muy baja y ahí tenemos las denuncias y las agresiones como índices de esta intolerancia. Hablar de ética no es pronunciar solemnes discursos, es hablar de una vida cotidiana más humana, más comprensiva y más humilde, donde cada uno sea capaz de asumir sus errores y sus limitaciones, en un campo muy complejo y sensible como es la enfermedad.

¿Existe una crisis de valores éticos?

Es una pregunta retórica, que se podría responder diciendo: depende de la concepción que se tenga de la ética. Porque el concepto de ética no es unívoco. 

Si es desde la ética kantiana sí que existe una crisis. El concepto del deber ser considerando al hombre un fin en sí mismo y construir desde ahí la ética, si que está en crisis. Si nos trasladamos al Cambridge de mediados del siglo XIX en pleno auge del utilitarismo, pensaríamos, que estamos en auge, pues hoy todos persiguen la felicidad. Bentham el gran impulsor del utilitarismo- máxima felicidad para todos-pensaría que sus prédicas se ha hecho realidad un siglo después. 

Pronto veremos en el Congreso de los Diputados una proposición de ley, reconociendo el derecho a la felicidad de los ciudadanos. En un mundo donde los derechos humanos son pisoteados, donde se mata por razones de religión, donde se persiguen por razones de su procedencia, donde la vida tiene tan escaso valor, no se puede decir que sea una sociedad regida por valores. 

Pero ¿en qué sociedad ocurrió esto?, cuando se han respetado los derechos humanos?, ¿cuándo las sociedades han sido tolerantes y solidarias? ¿cuándo se han respetado las creencias de los demás? Ahí tenemos a medio mundo pidiendo perdón por lo que hicieron sus antepasados. 

Ahora no te queman por negar la santísima Trinidad, pero te matan por ser maronita en Egipto. Lo único que podemos evaluar es lo que hacen las sociedades y estas son la suma de sus individuos, si la sociedad de hoy es mejor es porque sus individuos son mejores, pero al hacer este juicio, no podemos confundir, modales con valores, ni respuestas emocionales con valores. 

En modales la sociedad actual es pero que la de hace 30 años, en respeto a los semejantes también, en respuestas emocionales es mejor. La sociedad actual tiene una resonancia afectiva mejor, lo vemos ante las tragedias, ¿pero eso se debe a valores?, no, porque esa misma sociedad que llena de flores el lugar de una tragedia o pueble de versos un mural, es capaz de matar por una discusión de futbol o una frivolidad semejante. 

Hoy los medios de comunicación nos dan a diario la doble versión de una sociedad solidaria y sensible y la misma que se comporta con una crueldad atroz. Lo que sí es evidente es que impera un relativos moral. Todo dogmatismo es malo, pero el relativismo es perverso

¿Una buena formación en ética médica mejoraría la calidad de la asistencia que prestan los médicos?

Yo le suelo explicar a mis alumnos que el médico ha de hacer cuatro juicios a la cabecera del paciente. El juicio clínico, el más importante; el médico-legal, que le permite que su actuación se adecua a la lex artis; el ético y el económico. Toda relación médico-paciente en tanto que relación humana tiene que está regida por la ética, en tanto que médica por el principio de no maleficencia y respeto a la autonomía del paciente. 

Ciertamente que una buena formación en ética formal, mejoraría esta relación, y le evitaría muchos problemas legales, pero más importante sería una ética de convicción, que el médico actuara respectando la autonomía del paciente desde la convicción de que es un derecho fundamental del paciente que él debe respetar.

¿Qué debe tenerse en cuenta en relación con la ética cuando se habla de avances científicos?

Esta respuesta ya nos la dio Kant. El hombre es un fin en sí mismo. No todo aquello que científicamente se puede hacer se debe hacer. pero la historia nos ha demostrado que el instinto creador e investigador de hombre es más poderoso que los criterios morales y que las barreras éticas no son suficientes para frenar el impulso fáustico del hombre. 

A mi juicio sólo existe un freno y es muy sencillo. Que las revistas científicas no publiquen aquellos experimentos que no se sometan a comités de ética. Es importante el impulso fáustico, pero para un investigador lo es más un premio Nobel o verse en la cabecera del ‘Nature’.

Todo apunta a que la propuesta de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados sobre una ley estatal de cuidados al final de la vida verá la luz.  ¿Cuál es su opinión sobre esta norma?

La Comisión Central de Deontología, que presido, ha hecho suya la declaración de la Comisión de Atención Medica al final de la Vida, de la OMC, que cree que es muy oportuna una ley nacional, que regule esta materia. Siempre que recoja las propuestas que esta comisión lleva haciendo muchos años. El Congreso de Deontología de Málaga será una buena oportunidad para conocer de mano de los protagonistas esta respuesta.

¿Qué mensaje lanzaría a los que todavía no se han inscrito en este Congreso de Deontología?

Quiero hacer un llamamiento a aquellos que aún no se han inscrito para que lo hagan. El esfuerzo de los compañeros de Málaga se lo merece, pero lo atractivo de programa también. El gran colectivo de médicos que dedica todos su empeño en difundir y enseñar el Código de Deontología,  nuestra verdadera Constitución, es cada vez más numeroso.

Fuente: medicosypacientes.com


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