Nos acercamos a unas nuevas elecciones generales después de una gran inestabilidad en sanidad, con cinco ministros en cinco años y grandes periodos de interinidad. La maquinaria de los partidos cierra sus mítines electorales y apenas escuchamos alguna referencia a nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) o a la situación en la que se encuentra la asistencia sanitaria en nuestro país

Por ello, ante el Debate Electoral entre los candidatos a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal, la profesión médica les pide que profundicen en el tema de la sanidad.

Porque, hasta ahora, parecen no tener en cuenta que la sanidad es uno de los pilares del Estado del Bienestar, que el SNS en general y los servicios sanitarios en particular forman parte de un sector productivo estratégico de la economía del conocimiento, generador de riqueza, bienestar, innovación científica y empleo cualificado, basado en unos principios substanciales de equidad social y solidaridad, como gran patrimonio colectivo y derecho irrenunciable de todos los españoles.


El SNS tiene problemas de suficiencia y sostenibilidad, que hay que atajar tras una larga etapa de restricciones; pero también tiene que acometer reformas en su arquitectura organizativa y técnica. La retórica política de estos años sólo ha servido para adormecer la demanda creciente de esas reformas, en vez de asumir decisiones y empezar a introducir cambios.

De poco han servido las manifestaciones del Foro de la Profesión Médica durante dos años seguidos, ni la indignación de la atención primaria, ni las manifestaciones de miles de ciudadanos y pacientes ante el deterioro de nuestra sanidad, ni el aumento de las listas de espera y lo que es peor, la más que previsible recesión económica dan para un mínimo escenario explicativo, ni un proyecto esperanzador en el horizonte, ni la más mínima apuesta por los profesionales sanitarios.

La capacidad de resistencia a la adversidad que ha mostrado el SNS español a las condiciones macroeconómicas ha permitido que los datos de impacto en salud no muestren una influencia negativa, así como el compromiso de los profesionales para mantener el estándar de calidad y accesibilidad de los servicios públicos.

No estamos contentos con la situación actual; la profesión médica se siente maltratada, se nos pide que sigamos siendo islotes de virtud en medio de sociedades poco honestas; incluso, se abusa de nuestro compromiso con el paciente para pedirnos una austeridad autoinfligida; se nos piden sacrificio apelando a nuestra vocación; por lo que solicitamos a los responsables políticos e institucionales que repongan la desinversión, que incrementen el músculo profesional, y que aporten retribuciones y calidad de empleo para que podamos seguir centrados en nuestra tarea, mejorando la medicina y el Sistema Nacional de Salud.

Por todo ello, la profesión médica reitera a los líderes políticos  las mismas peticiones que solicitamos hace unos meses, con motivo de las últimas elecciones:

1. Un acuerdo político al máximo nivel para que la Sanidad no pueda ser utilizada como confrontación partidista y que facilite las reformas necesarias en nuestro Sistema Nacional de Salud mediante un Pacto Sanitario y Social, de al menos dos legislaturas, para gestionar la crisis sin descapitalizar los servicios sanitarios públicos y la medicina.

2. Un diseño institucional de política sanitaria con visión de futuro que genere confianza y seguridad y del cual nos sintamos partícipes y corresponsables.

3. Un Nuevo Modelo de Financiación para el SNS, suficiente y sostenible, respetuoso con el Marco de Estabilidad Presupuestaria y Consolidación Fiscal del Estado y que sea coherente con los principios de cohesión territorial, igualdad y equidad en el acceso a las prestaciones de acuerdo con una cápita adecuada, garantizando una cartera de servicios innovadora y de acreditada calidad.

4. En los nuevos modelos de gestión se hace imprescindible contar con los profesionales, especialmente los médicos, dotándolos de las herramientas y la autonomía necesaria en su ámbito y evitar las disfunciones inherentes a la situación actual de politización extrema de los cargos de gestión.

5. Sin un desarrollo efectivo de políticas profesionales y laborales que refuercen e instrumentalicen formas de reconocimiento, promoción y mejora de las condiciones de vida laboral, no es posible pretender un sistema sanitario moderno, eficaz y humanista. Por ello solicitamos de forma inmediata un Pacto por los profesionales sanitarios. Un Pacto contra la precariedad, una verdadera apuesta por los recursos humanos del SNS.

6. Creación por parte del Congreso de los Diputados de una Comisión de Expertos de alto nivel, con una amplia participación profesional y social, para sintetizar los principales problemas de organización y funcionamiento del SNS y que elabore un documento de referencia para las reformas legislativas y la acción de gobierno que se precise.

FUENTE: medicosypacientes.com